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abril 11, 2014

Shukran (Madrid)

Hoy os traigo un sitio diferente. ¡Un libanés! 

Nunca había probado la comida libanesa, así que no sabía qué me iba a encontrar: picante, no picante, amargo, dulce, especias, no especias, etc. pero aún así, decidimos ir a la aventura y… ¡nos gustó! 

Se llama Shukran y está en el barrio de Sanchinarro, tenía bastantes buenas críticas y en la web decían que tenían servicio de terraza (perfecto para cenar con el tiempo que estamos teniendo últimamente), pero al llegar allí preferimos quedarnos dentro porque tenían tele y era la noche del Atleti – Barça. 

Un poco a ojo, pedimos dos entrantes y un principal cada uno. Os digo lo de «a ojo» porque aunque la carta explicaba qué era cada cosa, íbamos a ciegas, por lo que nos decantamos por rakayek, sambusa, un roll de pollo y otro mixto.
Rakayek son rollitos finos de queso halloumi servidos con mermelada de tomate. Estaban muy buenos porque el queso era abundante y el hojaldre que lo envolvía no era grueso, así que la mezcla de sabores era perfecta. La mermelada de tomate tenía una textura extraordinaria porque era cremosa, nada de grumos o trozos y estaba realmente buena.
Sambusa son empanadillas fritas rellenas de carne, espinacas o queso. Se supone que son a tu elección, pero a nosotros nos trajeron una de cada. Vienen acompañadas de la misma mermelada de tomate que los rollos, cosa que nos extrañó ya que en la carta ponía que se aderezaban con una mezcla de especias y un toque de limón, y aunque con la mermelada estaban buenas también, se nos mezcló un poco con el sabor de los rollitos.
Ya como principal, pedimos dos rolls, uno grande y el otro mini. El grande era mixto, es decir de ternera y pollo, y el mini era solamente de pollo. Os recomiendo que, aunque os apasione el pollo, lo pidáis mixto ya que cuando es sólo de pollo, es un poco amargo y a mí, personalmente, me costó terminármelo aun siendo pequeño. El grande estaba muy bueno y era mucho más jugoso, sin duda un acierto. Los dos vienen con lechuga, tomate y una salsa sin desvelar envueltos en crujiente pan de pita. (La primera foto es el pequeño, sólo de pollo, y la segunda el mixto)

Teníamos muchas ganas de postre y la carta de postres es cruel: te traen todos los postres servidos y tú tienes que elegir con cual te quedas. Solamente son cinco pero os prometo que la elección no es fácil. Nos decantamos por Konafa Nabulsia y Mohalabiah. El primero es una tarta de queso que se sirve caliente con sirope de azúcar por encima y pistachos, y el segundo es como un flan de leche que juraría que sólo lleva agua de azahar. Nada más. También decorado con pistachos. Sinceramente, nos supieron a poco. Esperábamos algo más «explosión de sabor» y sin embargo eran súper suaves. Aún así, que nos decepcionaran por culpa de nuestras expectativas no significa que no estuvieran buenos. Tienen sabores muy diferentes a los que estamos acostumbrados a probar cuando salimos a comer.

Para concluir, me gustaría destacar el servicio, que fue muy rápido y atento con nosotros, el ambiente, que al ser día de fútbol estaba muy animado y sin sesgo de edad y los sabores de cada plato, que son únicos. Para mí, la pega más gorda es la presentación de los platos unida con las cantidades. Si se sirven raciones escasas, lo normal es que la presentación sea algo más elaborada para que no quede un plato pobre. Parece un tema secundario, pero no lo es, la presentación invita a comer un plato con ganas o comerlo «porque sí».
¿Lo mejor? Los sabores (y la clasificación del Atleti para semifinales).
¿Lo peor? Los postres.
¿Volveremos? No lo creo, no nos entusiasmó tanto y es algo caro para las cantidades servidas.
Precio: 15-20€/pp.
Calle Américo Castro, 7
Sanchinarro
Telf.: 918371677
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