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septiembre 11, 2019

La Tajada, el capricho de Iván Sáez

A tan sólo unos metros del grandísimo Desencaja, se encuentra la nueva apuesta de Iván Sáez (ex Zalacaín u Hotel Puerta de América, entre muchos otros). Y digo grandísimo porque me han hablado maravillas de él, pero por pura procrastinación, lleva años en mi lista de pendientes. Si alguien se ofrece, mañana es mi no-cumpleaños, bueno o pasado, cuando sea, da igual.

Al lío, el caso es que La Tajada sorprende por la zona tan poco transitada en la que se encuentra, la predominancia del acero en combinación con el amarillo en su decoración y su carta. Su carta, perfectamente diseñada para compartir, tiene casi treinta platos entre los que es dificilísimo escoger. Puedes encontrar desde embutidos hasta pescados, pasando por ensaladas o platos más de streetfood como nachos o patatas bravas.

Nosotros fuimos Javi, de @mistermorefood, y yo. Dos niños de buen comer, dispuestos a pasar al fresco una calurosa tarde de verano. Teníamos hambre y todo el tiempo del mundo.

Este es Javi. Saluda a Javi. Sé como Javi.
@mistermorefood

Si seguís a Javi veréis que no puede no pedir croquetas, así que conseguimos que nos pusieran media ración, porque si no, se nos habría puesto cara de croqueta. Eran de jamón. Después, boquerones en vinagre, porque a los dos nos pierden. Él dice que me va a hacer probar los de su madre, que son los mejores, pero sinceramente, los he comido muy buenos (los de aquí sin ir más lejos). Después, alitas de pollo deshuesadas con salsa de chiles dulces y liláceas. Y por último, costilla de cerdo asada con barbacoa casera de Carolina del Sur. Teníamos que dejar sitio para el postre. Sí, para la tarta de queso.

¿Qué queréis que os diga? Para mí, las alitas de pollo y los boquerones, absolutos ganadores de la comida. Las alitas de pollo son súper adictivas (es un adjetivo que uso mucho, pero realmente es que es perfecto para describir la sensación esa de “prefiero reventar a dejar una en el plato”). Y los boquerones son tan gorditos que da gusto comérselos. Reconozco que por cantidad, la costilla de cerdo me sobró, pero que podías desnudarla con la mirada. Era acercarle el tenedor y la carne se desprendía del hueso.

La tarta no era lo que esperábamos, pero aún así está buena. Cuanto daño ha hecho la tarta de queso de punta caída. Recordemos que existen otros estilos de tarta de queso todavía, ¿vale? La tarta de queso de La Tajada en 2010 lo habría petado.

Precio: 25-30€/pp.

La Tajada
Calle Ramón de Santillán, 15
Telf.: 912 32 22 04

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